Derechos de los Inmigrantes: Luchando por Justicia Racial, Igualdad Económica y Dignidad Humana

por Camellia Phillips para la Red Nacional por los Derechos de Inmigrantes y Refugiados

En los últimos dos años, la posibilidad de un programa amplio de legalización para inmigrantes indocumentados que viven y trabajan en los Estados Unidos ha surgido no sólo como una meta potencialmente realizable para el movimiento de derechos de los inmigrantes, sino como un asunto político adoptado por los grupos anti-inmigrantes, los empleadores ávidos de ganancias, y figuras políticas de importancia. La legalización por sí sola siempre ha sido un objetivo a largo plazo de muchos grupos pro-derechos de los inmigrantes, algunos de los cuales lucharon por más de una década por la legalización de 1986 que permitió a más de dos millones de inmigrantes indocumentados obtener un estatus legal. Al prepararse para esta nueva lucha, los activistas de los derechos de los inmigrantes anticiparon una fuerte y bien financiada oposición por parte del movimiento anti-inmigrante, el cual se esperaba que invirtiera cientos de miles de dólares en campañas publicitarias para influenciar la opinión pública. En el transcurso de los años, los que favorecen las restricciones de los inmigrantes han tratado de crear divisiones entre los grupos de inmigrantes usando como base diferencias tales como su estatus legal o país de origen; alegan que la legalización y reunificación familiar contribuiría en un aumento perjudicial a la población; y se han opuesto hasta a programas limitados de trabajadores huéspedes.

Lo que el movimiento de derechos de los inmigrantes no anticipó fue la severa reacción contra los inmigrantes, especialmente los indocumentados, que ocurrió inmediatamente después de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Durante los días y semanas que siguieron a la tragedia nacional, el movimiento anti-inmigrantes se aprovechó de esta "oportunidad" para traer a la primera plana de las "noticias de última hora" antiguos argumentos, especialmente aquellos que catalogaban a los inmigrantes como criminales. En este momento de impacto y terror, en el cual se perdieron miles de vidas, incluyendo a trabajadores inmigrantes de todo el mundo, los grupos anti-inmigrantes se movieron rápidamente para culpar a los "extranjeros ilegales" no sólo por este acto de violencia, sino por un sinnúmero de males sociales. Desafortunadamente, tales argumentos anti-inmigrantes y anti-inmigración resonaron en una creciente audiencia. Inmediatamente después del 11 de septiembre, las actividades de vigilantes racistas comenzaron a enfocarse en los árabes americanos y la gente que percibían como descendientes del Oriente Medio, incluyendo amenazas y ataques a las mezquitas, templos y escuelas, hostigamiento por parte de la policía y los guardias de seguridad, y otros actos racistas de violencia. A pesar de las declaraciones oficiales contra tales violaciones, la rápida promulgación de legislación anti-terrorismo se fijó en los inmigrantes, especialmente en aquellos que no son ciudadanos y los indocumentados, estableciendo nuevas, y potencialmente permanentes, restricciones de las libertades civiles.

Siguiendo Adelante después del 11 de septiembre de 2001

En este clima cambiante, el movimiento de derechos de los inmigrantes, aunque todavía está trabajando para asegurar que los problemas de legalización y la expansión de los derechos de los inmigrantes se mantengan en la agenda nacional, claramente enfrenta nuevos retos, especialmente cuando se conecta al cambio en la economía, terreno históricamente fértil para la histeria anti-inmigrante.

Tenemos que crear nuevas estrategias que traigan a colación el contexto actual y que trabajen con las metas a largo plazo, como crear políticas de inmigración que confirmen los derechos civiles y humanos de todos los inmigrantes, sin importar su situación legal. Por ejemplo, las consecuencias del 11 de septiembre han reforzado la necesidad de los activistas de los derechos de los inmigrantes de crear o fortalecer alianzas para lidiar con la violencia anti-inmigrante, los crímenes de odio, y los perfiles raciales contra los árabes-americanos, la gente de descendencia del Medio Oriente y otros inmigrantes de color. Los activistas también han sido confrontados con las preocupaciones inmediatas que surgieron después de los ataques, y algunos se han ido hacia el frente de los movimientos emergentes de paz y anti-guerra, esfuerzos para luchar contra legislaciones agresivas, como el Acta PATRIOTICA de EE.UU., que sacrifica los derechos civiles para "luchar contra el terrorismo," y la creciente resistencia hacia la tendencia de presentar a los inmigrantes como chivos expiatorios, como la nueva aceptación del perfil racial, como medida "anti- terrorista." A nivel internacional, los ataques de los Estados Unidos en Afganistán han desplazado a cientos de miles de personas, creando aún más refugiados con pocos lugares donde ir. Durante todo esto, los grupos de los derechos de los inmigrantes tienen que andar con cuidado cuando se trata de cuestionar las políticas y prácticas estadounidenses, y lidiar con los muy tangibles efectos de los eventos del 11 de septiembre.

La violenta y ampliamente difundida respuesta anti-inmigrante a los ataques, sin embargo, no es sorpresa. Por años, la Derecha conservadora ha ayudado a crear un clima en el cual los inmigrantes - particularmente los indocumentados - son vistos como inerecedores de derechos humanos. Los inmigrantes han sido perfilados como criminales, terroristas, y estafadores del bienestar público - y se han acusado de todo, desde el aumento en la criminalidad e invadir las comunidades, de quitarle los empleos a los trabajadores que son ciudadanos, hasta de destruir el medio ambiente. Al mismo tiempo, el movimiento por los derechos de los inmigrantes en los Estados Unidos ha enfrentado serios obstáculos en el desarrollo de estrategias efectivas para resistir o transformar el debate público o su impacto en la dirección de los asuntos políticos.

Uno de los retos primordiales del movimiento de derechos de los inmigrantes actual es crear nuevas maneras de hablar sobre la inmigración, los derechos de los inmigrantes, y los derechos humanos, sin importar cómo los sucesos actuales puedan cambiar el clima político. Significa traer los derechos de los inmigrantes a un movimiento mayor por justicia racial, derechos laborales, igualdad económica global, y derechos humanos - algo que es igualmente fundamental durante los períodos de incremento en el apoyo hacia los derechos de los inmigrantes como durante los tiempos de elevados sentimientos nacionalistas y anti-inmigrantes.

Definiendo el Tema de la Inmigración - Dónde Nos Encontramos Hoy Día

El impacto de la Derecha anti-inmigrantes en el debate actual sobre la inmigración no se puede enfatizar lo suficiente. De hecho, hasta el momento, el debate sobre la inmigración ha sido moldeado principalmente por el movimiento anti-inmigrante. Contando con un número de argumentos atractivos y excluyentes, la Derecha anti-inmigrante ha intervenido en la imaginación pública de una manera que los activistas de los derechos de los inmigrantes todavía tienen que igualar. Debido a esto, las discusiones sobre inmigración se han centralizado alrededor de temas como las relaciones y conflictos raciales, el desplazamiento económico, la destrucción del medio ambiente y la sobrepoblación, la urbanización desordenada, y la criminalidad.
Durante los años pasados, estos argumentos han tenido un impacto menor, y en este tiempo, los organizadores y simpatizantes de los derechos de los inmigrantes han podido consistentemente crear alianzas y reclutar la participación de un gran número de miembros de la comunidad inmigrante en asuntos directos.
Pero el impacto real de los argumentos anti-inmigrantes se evidencia en el cambio drástico de la discusión de las propuestas para la legalización desde el 11 de septiembre. Algunos legisladores y simpatizantes han comenzado a argumentar que la legislación es una de las maneras de mejorar la seguridad nacional - ofreciendo como razonamiento que al sacar a la gente de las sombras, se puede vigilar mejor sus actividades. Desafortunadamente, tales argumentos restan valor a la necesidad de legalización como modo de proveer seguridad para todos.

En este tiempo dominado por preocupaciones de seguridad nacional y el supuesto sacrificio de las libertades civiles, hay más razón para asegurar que a los más vulnerables se les provea con protecciones básicas. Difícilmente los Estados Unidos estarán más "seguros" al excluir a aquellos que han emigrado hacia los Estados Unidos buscando una vida más segura, para ir a la escuela, para reunirse con sus familias. Los programas de legalización incluidos en la estructura de seguridad nacional, en realidad amenazan con crear una nueva clase de no-ciudadanos quienes, aunque tienen sus documentos, como quiera serán inelegibles para las mismas protecciones de derechos civiles como ciudadanos, y continuarán experimentando las mismas violaciones de sus derechos que los programas de legalización de los grupos de derechos de los inmigrantes intentan prevenir. Cuestionar éste enfoque plantea muchos temas, incluyendo cuál es la meta final del movimiento de derechos del inmigrante, qué esperamos ganar con la legalización, y cuál es el papel de los derechos de los inmigrantes en una lucha mayor por derechos civiles y humanos para todos. Aunque tales problemas y conflictos no son nuevos, tienen que ser cuestionados vigorosamente para evitar comprometer nuestra visión por los derechos de los inmigrantes.

La Inmigación como Asunto de Justicia Racial

Ya sea proponiendo que haya una moratoria sobre la inmigración por la criminalidad, o por la urbanización desordenada, o por la seguridad nacional, los grupos anti-inmigrantes se han escudado fuertemente en los argumentos y sentimientos racistas para respaldar su posición. Los rápidos cambios demográficos en los Estados Unidos han jugado un papel significativo en definir la reciente ola de sentimiento anti-inmigrante. Los inmigrantes de América Latina, Asia, y Africa ahora constituyen la mayoría de los recién llegados a los Estados Unidos. Hoy día, el 85 por ciento de los inmigrantes que llegan son personas de color. En cuatro de las ciudades más grandes del país - Nueva York, Los Angeles, Chicago y Houston - los latinos y asiáticos colectivamente forman la mayoría de la población, mientras que en California, las personas de color son ya la mayoría. La demografía cambiante de los Estados Unidos, especialmente en regiones con una creciente inmigración, ha elevado las ansiedades racistas en muchas comunidades de Blancos y algunas comunidades de color. Aunque algunas comunidades han respondido positivamente a estos cambios, existe un número aún mayor de incidentes de tensión y hostilidad altamente divulgados entre los recién llegados y otros residentes.1

El movimiento de los derechos de los inmigrantes ha enfrentado tremendos obstáculos para forjar una alianza exitosa con un movimiento más amplio pro derechos civiles y justicia racial. A nivel institucional, la supremacía Blanca continúa definiendo el acceso a la educación, los empleos, los recursos comunitarios, y otras oportunidades para las comunidades de color. Dentro del movimiento, la falta de confianza y la falta de relaciones entre los grupos de color siguen siendo los principales obstáculos para crear un movimiento anti-racista más amplio, incluyente una agenda de derechos de los inmigrantes. Con la falta de una comunicación significativa, los puntos de conflicto y tensión a menudo brotan violentamente en la asignación de recursos materiales entre los grupos de color económicamente marginados. Para poder expandir y preservar los derechos civiles y humanos para los inmigrantes, el movimiento de los derechos de los inmigrantes tiene que crear una base fuerte de apoyo multi-racial y articular una agenda distintivamente anti-racista. Los grupos de derechos de los inmigrantes también tienen que empezar a alcanzar a otras comunidades con las cuales no se haya trabajado anteriormente, incluyendo a las comunidades árabes, las del Sur de Asia, y las Musulmanas, las cuales se han convertido recientemente en blanco de políticas y violencia racista y anti-inmigrante.

Incitando a los Trabajadores, Unos Contra Otros

Los argumentos económicos contra la inmigración a menudo se basan en ideologías racistas para justificar las restricciones a los inmigrantes, así como para dividir a los trabajadores y prevenir un movimiento unido en pro de la justicia económica. Alentado por tensiones raciales, étnicas, y económicas, el sentimiento anti-inmigrante ha sido extremadamente efectivo, incitando unos contra otros a los trabajadores de color que ganan sueldosbajos. Muchas comunidades también se han dividido cuando se trata el tema de inmigración y su impacto en la disponibilidad de empleos para las personas nativas de color. Como respuesta a estas preocupaciones, el movimiento de los derechos de los inmigrantes a menudo ha descartado la posibilidad de que el desplazamiento de empleos impacte a comunidades de color establecidas, particularmente a los afro-americanos. Esta visión sólo ha exacerbado las tensiones existentes. En su lugar, el movimiento de los derechos de los inmigrantes necesita respaldar las investigaciones que examinan las condiciones estructurales que limitan el acceso a empleos decentes y a recursos para los trabajadores.

El mismo movimiento laboral también ha estado dividido en su posición con relación a los trabajadores inmigrantes. Algunos sindicatos progresistas, tales como la Unión Internacional de Empleados de Servicio (SEIU por sus siglas en ingles) y la Unión de Empleados de Hoteles y Restaurantes (HERE por sus siglas en ingles), han respaldado a los trabajadores inmigrantes y se han opuesto a políticas tales como las sanciones de los empleadores, y en el proceso, han probado ser aliados cruciales para los simpatizantes de los derechos de los inmigrantes. Hasta hace poco, la AFL-CIO había respaldado las sanciones de los empleadores en un esfuerzo de "proteger" los empleos y los intereses de los trabajadores nacidos en los Estados Unidos. Sin embargo, a principio del 2000, la AFL-CIO cambió su posición, declarando fuertemente su respaldo a los derechos de los trabajadores inmigrantes y abogando por un programa de legalización más amplio y el final de las sanciones a los empleadores. Tal acción puede servir para ampliar el respaldo a los trabajadores inmigrantes en distintos niveles; desde el lugar de trabajo hasta el campo político, y ahora es todavía más importante, considerando la caída de la economía y el enfoque de seguridad nacional que se está aplicando a los inmigrantes. Recientemente, la AFL-CIO reafirmó su respaldo a los derechos de los inmigrantes en una resolución post 11 de septiembre, reconociendo el aumento en la práctica de utilizar a los inmigrantes como chivos expiatorios luego de los ataques terroristas.

El Espectro de la Explosión Poblacional

En años recientes, algunos grupos anti-inmigrantes y simpatizantes de la restricción poblacional han promovido reclamos sorpresivamente efectivos de que los aumentos de la población debido a la inmigración plantean la mayor amenaza al medio ambiente. Los argumentos culpando a los inmigrantes por disminuir los recursos pueden ser muy poderosos para las personas que se frustran por la congestión vehicular, el hacinamiento en los salones de clase, y las largas filas de desempleo en sus comunidades. Más recientemente, los simpatizantes de las restricciones han achacado las preocupaciones ambientales a la urbanización desordenada, citando a la inmigración como la mayor fuente de hacinamiento urbano. Por lo general, tales argumentos no han causado que el movimiento ambientalista se vaya en contra de la inmigración. Sin embargo, estos no han ayudado a crear mejores relaciones entre el movimiento ambientalista y las comunidades de inmigrantes.

Aunque ha habido algún progreso en romper las barreras entre el movimiento ambientalista tradicional predominantemente Blanco y las comunidades de color por medio del movimiento de justicia ambiental, estos ataques amenazan nuestra habilidad para atender los serios problemas ambientales en las comunidades inmigrantes. En los Estados Unidos, las comunidades de color, incluyendo las comunidades de inmigrantes, han sido abrumadoramente víctimas de la degradación ambiental, no su causa. Más aún, si los inmigrantes y otras personas no pueden ejercer sus derechos humanos y civiles, no pueden ser participantes iguales en la defensa y formación de un medio ambiente seguro y saludable para beneficio de todos.

La Criminalización de la Inmigración

Finalmente, ya sea en la frontera entre Estados Unidos y México o en el interior de los Estados Unidos, la inmigración ha sido concebida como un asunto acerca de violación de las leyes, y no acerca de la participación en el sistema económico global. El conectar a la inmigración con la criminalidad justifica un enfoque que intensifica la aplicación de la ley en el control de la inmigración, como lo demuestra el hecho de que los inmigrantes constituyen ahora la población penal de más rápido crecimiento. Describir a los inmigrantes como criminales, ha probado ser una estrategia de relaciones públicas efectiva para el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, por sus siglas en inglés) y para los grupos anti-inmigrantes, haciendo más fácil la negación a los inmigrantes de los derechos básicos de privacidad y el debido proceso, así como los derechos civiles y humanos. Esta práctica recientemente se ha llevado a un nuevo nivel, calificando a los inmigrantes como terroristas y ha incluido tales violaciones como la detención secreta y la creación de juicios militares para l civiles no son ciudadanos.

En los Estados Unidos, los debates sobre el asunto de inmigración, por lo general no toman en consideración sus dimensiones globales. Los simpatizantes de las restricciones, y los simpatizantes de los inmigrantes por igual, a menudo han fallado en considerar las fuentes y patrones de la inmigración internacional cuando formulan sus políticas y estrategias. Una perspectiva global aclara las limitaciones de las políticas restrictivas de inmigración. Aunque la meta de la política de inmigración establecida por los EE.UU. es controlar la inmigración, esta estructura falla en atender la raíz de las causas de la inmigración internacional, incluyendo las presiones económicas, los conflictos étnicos y sociales, y la degradación ambiental. Significativamente, a menudo los Estados Unidos han jugado un papel central en la creación de las condiciones globales que llevan a la inmigración, desde las Políticas de Ajuste Estructural que destruyen las economías nacionales y los sistemas sociales, hasta las políticas corporativas de los Estados Unidos, y la intervención militar.

Mensajes del Movimiento de los Derechos de los Inmigrantes – Un Vistazo de Cerca

Sin embargo, el hecho de reconocer el impacto del movimiento anti-inmigrantes en el debate sobre la inmigración no es suficiente. Debido a que la Derecha anti-inmigrante ha sido muy hábil convenciendo al público de que los inmigrantes causan problemas sociales y económicos, es fácil mencionar los argumentos anti-inmigrantes: "hay demasiados inmigrantes"; "ellos nos quitan los empleos"; "los Estados Unidos no pueden recoger a todos los pobres del mundo"; "hay demasiados mexicanos"; "estamos perdiendo nuestra cultura." En contraste, el movimiento de los derechos de los inmigrantes, a menudo ha fallado en articular claramente lo que es nuestro mensaje.2 Claro, aquellos que abogan por los derechos de los inmigrantes han creado ciertos argumentos para defenderse contra los cambios en las leyes de inmigración o los aumentos en la aplicación de la ley. A menudo, los simpatizantes de los derechos de los inmigrantes, han recurrido a defensas rápidas sin tener la oportunidad de analizar las implicaciones de algunos de los argumentos que se usan comúnmente. Por ejemplo, después del 11 de septiembre, algunos simpatizantes de la legalización han abogado por un programa de legalización para ayudar a la seguridad nacional, no haciendo caso del posible impacto que tal "legalización" pueda tener en los derechos civiles y humanos de aquellos que no son ciudadanos. Al examinar las limitaciones de algunos de estos argumentos, podemos establecer las bases para encontrar maneras más efectivas de reestructurar el debate - y también evitar caer en trampas similares en el futuro.  

Separando la Inmigración Legal e "Ilegal"

Ocasionalmente, en el pasado, las negociaciones políticas en Washington han obligado a los simpatizantes a comprometer su posición sobre lo que muchos ven como una postura indefendible o políticamente vulnerable - la defensa de los indocumentados. Luchando por ganar el respaldo público en tiempos de nacionalismo intenso, algunos grupos simpatizantes han cedido a la retórica de los legisladores anti-inmigrantes. Estando de acuerdo en que la inmigración ilegal es un problema, algunos simpatizantes de los derechos de los inmigrantes esperaban preservar por lo menos algunos derechos para éstos, aunque fuera para una membresía limitada.3 En su forma de ver las cosas, las energías deben enfocarse en presentar a los inmigrantes legales como muy trabajadores, respetuosos de la ley, y merecedores de sus derechos, en contraste con sus contrapartes indocumentados.

Sin embargo, algunas de las concesiones que se hicieron en nombre del pragmatismo político, sólo han servido para presentar a los inmigrantes indocumentados como demonios y criminales. A falta de cualquier defensa pública visible de sus derechos, los indocumentados se han convertido en chivos expiatorios en la agenda anti-inmigrante y en la de los "pro-inmigrantes." Más aún, los medios de comunicación describen a los inmigrantes indocumentados como traficantes de drogas, criminales, y haraganes estafadores del bienestar público.

El peligro de estas caracterizaciones negativas de los inmigrantes indocumentados se hizo aparente en el debate sobre la Proposición 187 en California. Algunos simpatizantes proyectaron que detener la inmigración ilegal era necesario, pero que la proposición era una estrategia mal orientada. Jugando con los temores de muchos de los electores Blancos, los comerciales anti-187 evocaron la peligrosa amenaza de enfermedades que se propagaban entre los "ilegales" quienes "preparan tu comida", la posibilidad de pandillas de adolescentes que vagan por las calles después de haber sido expulsados de la escuela, y los costos burocráticos de implementar dicha medida.4

Enfatizar la diferencia entre los inmigrantes "legales" y los "ilegales" también perpetúa una división falsa en las comunidades de inmigrantes. Muchos inmigrantes existen en "familias transnacionales" que incluyen miembros de condiciones legales distintas.5 Un hogar puede incluir niños que son ciudadanos de EU, padres con residencia permanente, y un sobrino, hermano o abuelo indocumentado.

Aceptar la división de los documentados y los indocumentados oscurece las razones por las cuales la gente se ve obligada a emigrar sin documentos. Aunque los conflictos violentos y la represión existen en muchas partes del mundo, sólo a los inmigrantes de ciertos países se les ha otorgado condición de refugiados en los Estados Unidos. Esta distinción por lo general refleja el prejuicio de la política exterior de los Estados Unidos: los emigrantes de países considerados como adversarios de los Estados Unidos, como por ejemplo Cuba, han ganado condición de refugiados o asilados más fácilmente que los salvadoreños o guatemaltecos que escapan de la represión respaldada por los EU en sus países. Además, las largas esperas por las visas de las familias de éstos, hacen muy difícil para los emigrantes de países como las Filipinas o México obtener entrada legal a los Estados Unidos. Para los inmigrantes pobres que no tienen un familiar que los auspicie y reúna ciertos requisitos de ingresos, la posibilidad de obtener un permiso de entrada legal es aún más difícil.

El intento de mantener el respaldo público contrastando un grupo de inmigrantes con otro ha debilitado el movimiento de los derechos de los inmigrantes. Esto no sólo ha alienado a los grupos convencionales de apoyo y de cabildeo con respecto a las bases, sino que ha fallado en mantener un grado razonable de protección para cualquier inmigrante indocumentado o legal. Por ejemplo, la estrategia de "dividir la propuesta legislativa" (entre las propuestas que tienen que ver con los inmigrantes indocumentados y los "legales") adoptada por muchos simpatizantes en las negociaciones legislativas del 1996, pueden haber sido exitosas en su meta a corto plazo de desviar las propuestas Congresionales para reducir la inmigración legal; pero también garantizó la aprobación del proyecto de ley que contiene muchas medidas perjudiciales - y de ninguna manera evitó que los inmigrantes legales sufrieran. Ahora, los inmigrantes que intentan solicitar asilo político tienen que hacerlo en el aeropuerto, a menudo sin ayuda de un abogado. Muchos residentes legales permanentes que han sido declarados culpables de crímenes (incluyendo ofensas menores de drogas) ahora son inmediatamente sujetos a deportación, aún si han vivido en los Estados Unidos desde su infancia, y no tienen familia u otros vínculos con su país natal. Aunque la legislación de 1996 inicialmente hizo más fácil para el gobierno de los Estados Unidos deportar a residentes permanentes por sus creencias políticas y afiliaciones, en junio del 2001, dos decisiones de la Corte Suprema determinaron que las medidas de deportación en la ley no se podían aplicar retroactivamente y que el INS (por sus siglas en inglés) no podía encarcelar indefinidamente a los inmigrantes.6 Desafortunadamente, luego de los sucesos del 11 de septiembre, tales acciones para mantener los derechos civiles y humanos de los inmigrantes se han desafiado una vez más, esta vez en nombre de las medidas anti-terroristas, dejando a todos los que no son ciudadanos, incluyendo a los residentes permanentes, mucho más vulnerables a violaciones de sus derechos. El impacto combinado de estas leyes en muchas familias de inmigrantes es devastador.

Los Peligros del Análisis de Costo-Beneficio

A menudo, la pregunta de si los inmigrantes son un beneficio o pérdida fiscal neta para los Estados Unidos distorsiona el debate con informes que cuantifican las contribuciones y costos de los inmigrantes citados por los simpatizantes de los derechos de los inmigrantes y por aquellos que se oponen a la inmigración. Estos argumentos son problemáticos tanto en el terreno empírico como moral.

El debate sobre la Proposición 187 de California ofrece un buen ejemplo de cómo los argumentos sobre costo-beneficio resultan confusos. Los simpatizantes de la medida, a menudo citan el informe Donald Huddles de 1993, "The Net Costs of Inmigration to California", el cual argumenta que los inmigrantes incurrieron en $18.1 billones de dólares más en costos de asistencia pública a los contribuyentes de California que los $8.9 billones de dólares que los inmigrantes pagaron en impuestos. Estos números incluyen $4.2 billones en costos de asistencia a 914,000 residentes de California quienes estaban desempleados "por culpa de los inmigrantes."7 Sin embargo, el informe "Setting the Record Straight" de Urban Institute, citado más a menudo por los activistas de los derechos de los inmigrantes, reporta que los inmigrantes en California contribuyeron $30 billones de dólares en impuestos y recibieron sólo $18.7 billones en servicios gubernamentales, resultando en una contribución neta de $12 billones en impuestos para California.8

Como lo demuestran estas comparaciones, los argumentos de costo-beneficio básicamente se convierten en un juego confuso de números. Por medio de argumentos astutos que evalúan las contribuciones de los inmigrantes, en lugar de sus costos, los simpatizantes de los derechos de los inmigrantes se ven involucrados en una batalla escurridiza. Mientras se realza el papel positivo que los inmigrantes pueden jugar como actores económicos, el movimiento de los derechos de los inmigrantes no puede depender de argumentos de costo-beneficio como su mayor argumento. Un estudio sobre los costos e impuestos pagados por los inmigrantes fácilmente puede refutar otros, y la exactitud de tales datos es difícil de probar.9 Las simples distinciones metodológicas entre los varios estudios, a menudo no resultan como argumentos efectivos. Por lo general, se reducen a diferencias ideológicas en las perspectivas de las organizaciones de apoyo o de los autores.10

Algunos estudios de costo-beneficio han determinado que la inmigración es un beneficio para la economía porque los trabajadores inmigrantes proveen trabajo barato. El problema con este aspecto de la estrategia de costo-beneficio, es que en ocasiones ha combinado el mensaje de los derechos de los inmigrantes con los intereses de las grandes empresas. ¿Es el mensaje del movimiento de los derechos de los inmigrantes que los inmigrantes están dispuestos a trabajar por poco dinero?

Durante la batalla legislativa sobre la inmigración en el 1996, las organizaciones locales y nacionales de los derechos de los inmigrantes forjaron alianzas técnicas con intereses de empresas para defender la inmigración legal basada en empleos y familias. La industrias de computadoras en Silicon Valley, por ejemplo, realizó manifestaciones sobre la protección de empleos de alta tecnología como parte de la estrategia "dividir las propuestas de ley" establecida por algunos grupos de derechos de los inmigrantes. Aunque algunos representantes de la industria trabajaron específicamente para aliviar las restricciones sobre la movilidad de los inmigrantes educados y profesionales, muchos simpatizantes de los inmigrantes vieron esto como una oportunidad para crear un caso a favor de los inmigrantes en general.11 Aún cuando no se hubieran aliado activamente con los intereses comerciales, otros simpatizantes aceptaron tácitamente la participación de estas poderosas firmas como confirmación de sus reclamos de que los inmigrantes son vitales para la economía de los EE.UU.. Hoy día, ha surgido una dinámica similar en el debate sobre la legalización, ya que los intereses comerciales se han aliado con esfuerzos para crear un programa extendido de trabajadores huéspedes bajo el pretexto de "legalizar a los trabajadores mexicanos." En realidad, las empresas están más interesadas en desarrollar nuevas oportunidades para explotar legalmente a los trabajadores y aumentar sus propias ganancias, aunque no está claro cómo esta agenda pueda resultar en el clima actual enfocado en la seguridad nacional y el deterioro económico.

En 1996, el peso de los grandes intereses de empresas como Microsoft y la Asociación Nacional de Fabricantes, apoyaron sin duda la estrategia de dividir las propuestas de ley. Pero esta defensa altamente visible de la inmigración le ha costado al movimiento de los derechos de los inmigrantes otros aliados: es decir, algunos de los que están preocupados por la protección de los intereses de los trabajadores nacidos en América. El autor Michael Lind, por ejemplo, ha argumentado que el movimiento de los derechos de los inmigrantes está, en efecto, trabajando para proteger el interés de las grandes empresas a expensas de los trabajadores estadounidenses. Lind reclama en un editorial del "New Republic" que reducir la inmigración "es una causa perfectamente legítima - si ‘liberal’ significa proteger los intereses de los americanos de ingresos salariales ordinarios." Declara que aquellos que verdaderamente están preocupados por los intereses de los trabajadores pobres deberían aceptar que los períodos de mayor ganancia para los americanos Blancos y Negros se han notado durante los períodos de restricción de la inmigración. También asevera que la membresía en los sindicatos se interrumpe cuando la "inmigración en masa produce una fuerza trabajadora dividida por su etnicidad."12 De igual manera, un informe de 1997 preparado por el progresista "Institute for Policy Studies" exhorta a los simpatizantes laborales a dar seria consideración a una cédula de identificación nacional para trabajadores y para programas de trabajadores visitantes con el fin de llenar los "empleos que los residentes de EU no quieren realizar.13

Algunos de los beneficios económicos que traen los inmigrantes, tienen como raíz el hecho de que a menudo son una fuerza laboral barata y flexible. El movimiento laboral organizado y muchos trabajadores se ofenden, con razón, cuando los activistas de los derechos de los inmigrantes hablan de esta manera. Debemos advertir en su lugar que la meta real de una legislación restrictiva es impedir que los inmigrantes, y otros, obtengan los derechos laborales que merecen, manteniendo una fuerza trabajadora clandestina. El interés de las grandes empresas de proteger la inmigración para poder mantener una fuerza trabajadora barata y flexible es diferente a la agenda que avanza los derechos laborales y civiles de todos los trabajadores, sin importar su condición de inmigración, en favor de la justicia económica. Parte de la evaluación de la estrategia de "costo-beneficio" es asegurar que los simpatizantes de los derechos de los inmigrantes no perpetúen la noción de que los inmigrantes son "buenos para la economía" porque generalmente, son trabajadores que se pueden explotar fácilmente, y que reciben bajos salarios.14 En otras palabras, solamente porque el "Wall Street Journal" clama por fronteras abiertas, no significa que es un aliado natural del movimiento progresista de los derechos de los inmigrantes.

Aún más fundamental, basándonos en los argumentos de costo-beneficio, el movimiento de los derechos de los inmigrantes permanece enraizado en un enfoque que interpreta estrechamente las políticas de inmigración como un asunto de lo que es "bueno para los Estados Unidos", de acuerdo a simples cálculos numéricos. Perdemos una oportunidad de enfocar nuestra atención en el fenómeno económico global que afecta a los inmigrantes y a los residentes nacidos en Estados Unidos por igual.

También perdemos la oportunidad de hacerle frente a las afirmaciones sobre los criterios utilizados para determinar los derechos humanos y laborales. Si los derechos simplemente se otorgan de manera que correspondan con los éxitos o contribuciones económicas, ¿qué hay que decir sobre las personas mayores, los incapacitados y los niños? ¿No deberían ellos tener derechos porque puede ser que no puedan contribuir económicamente? Todas las personas contribuyen de diferentes maneras, en diferentes momentos, a las comunidades y sociedades en que viven. Nuestro enfoque no debe ser si un individuo ha obtenido ciertos derechos, sino que los criterios básicos para los derechos humanos deben aplicar para todos, sin importar su condición migratoria.

¿Tienen los argumentos de costo-beneficio sitio en los argumentos que avanza el movimiento de los derechos de los inmigrantes? Ciertamente, existe la necesidad de refutar acusaciones erróneas sobre el efecto de "drenaje" que causan los inmigrantes en la sociedad. Sin embargo, en vez de depender de los simples cálculos de costo-beneficio, necesitamos señalar quién se beneficia realmente cuando se les niegan los derechos a los inmigrantes: los empleadores inescrupulosos que buscan ganancias mientras ignoran los criterios ocupacionales, y frecuentemente ambientales. El profundo conflicto de intereses en tales posiciones es evidente en el creciente debate sobre la legalización y las sanciones a los empleadores. Algunos de los intereses de los empleadores han expresado apoyo por la legalización y el fin de las sanciones de los empleadores, como parte de una movida para abogar por programas extendidos de trabajadores temporales. Los empleadores están dispuestos a hacer concesiones de que los trabajadores se conviertan eventualmente en residentes a cambio de lo que es esencialmente una fuerza trabajadora cautiva y fácil de explotar.

El Argumento de la "Nación de Inmigrantes"

Apelando a una larga y rica historia de inmigración hacia los Estados Unidos, muchas de las voces de la lucha por los derechos de los inmigrantes han utilizado el argumento de que el país siempre ha sido una "nación de inmigrantes" para poder conseguir apoyo para las comunidades de inmigrantes. En efecto, la mayoría de la población de los Estados Unidos puede trazar su linaje o raza hasta sus raíces inmigrantes. Las caricaturas de los Indios Americanos preguntándose, "¿Quién es el Extranjero Ilegal, Peregrino?" realzan el hecho de que los primeros pobladores no obtuvieron autorización antes de que llegaran y arrasaran con la población indígena.

Recurrir a una historia enriquecida por la inmigración es un método efectivo. La Estatua de la Libertad, la cual históricamente ha servido como símbolo de bienvenida para los inmigrantes, es un ícono de importancia nacional. Sin embargo, las facciones anti-inmigrantes también han usado su simbolismo para argumentar que los Estados Unidos no pueden seguir siendo generosos. Una historia de primera plana del "Atlantic Monthly" en 1996 mostrando una fatigada Dama Libertad preguntaba, "¿Podemos ser todavía Una Nación de Inmigrantes?" El artículo implicaba que el país ha llegado a su límite cuando se trata de cuánta inmigración puede absorber, y aún más insidioso, que los inmigrantes de hoy día son "en su mayoría mexicanos" de quienes su separatismo étnico amenaza los patronos tradicionales de asimilación.15 Debido a la preocupación nacional que surgió después del 11 de septiembre, este asunto se ha vuelto a plantear y se ha expandido para incluir a otros grupos étnicos, y posiblemente continúe siendo una veta creciente en los argumentos anti-inmigrantes y las discusiones "anti-terrorismo."

En realidad, los inmigrantes siempre han estado presentes en los Estados Unidos, y una perspectiva histórica precisa revela que los períodos de sentimientos nacionalistas y anti-inmigrantes casi siempre reflejan tendencias económicas y se basan en una ideología racista. El Acta de Exclusión China, decretada como respuesta al miedo hacia la competencia de los Chinos, y la deportación en época de Depresión de más de 500,000 personas de descendencia mexicana (incluyendo a ciudadanos de EU) por medio de la "Operación Wetback", son sólo unos ejemplos.

Finalmente, la noción de que los Estados Unidos "se crearon por la mano de obra de los inmigrantes" debería ampliarse para explicar el papel que jugaron los grupos de no-inmigrantes (o aquellos que fueron obligados a emigrar), como los Indios Americanos y los Afro-Americanos. Aseverar simplemente que los inmigrantes construyeron la nación, obscurece el hecho de que los colonizadores y los pobladores se robaron los terrenos de los Indios Americanos, practicaron el genocidio, y por medio de la esclavitud de los africanos, construyeron las fundaciones del imperio económico de los EU. Una alternativa más efectiva debería reconocer la explotación y sacrificio de muchos grupos, incluyendo a los inmigrantes, quienes merecen derechos, protección y reconocimiento.

Conclusión: Creando Argumentos que Funcionan

Muchos de los argumentos utilizados por los simpatizantes de los derechos de los inmigrantes no son herramientas efectivas para avanzar nuestras metas a largo plazo. Los argumentos de costo-beneficio, documentados –indocumentados, o "nación de inmigrantes" son limitados porque son reactivos, en vez de proactivos. Se basan en un análisis en el que todavía se ve la inmigración como un problema de cumplimiento de la ley, y no como un tema de derechos humanos. Esto es aún más evidente en el intento actual para sacrificar las libertades civiles, especialmente las de aquellos no-ciudadanos, por la seguridad nacional.

Echando una mirada al estado del debate, es claro que podemos aprender importantes lecciones de nuestros adversarios: el movimiento anti-inmigración es una amplia coalición que abarca sectores de la Extrema Derecha, grupos de poblaciones, políticos, cabilderos, y organizaciones comunitarias anti-inmigrantes. Sus mensajes son simples y retóricamente convincentes. Su estrategia ha sido crear alianzas locales y de base, para poder intervenir en los asuntos claves de las comunidades y canalizar la frustración o falta de satisfacción en el sentimiento anti-inmigrante. Por ejemplo, en el 2001, el "Sachem Quality of Life", un grupo anti-inmigrante local de Farmingville, Nueva York, utilizó el respaldo y apoyo de "FAIR", reconocida a nivel nacional, en combinación con la organización comunitaria para no sólo derrotar una propuesta local para crear una centro de contratación para trabajadores inmigrantes, sino para establecerar a Farmingville como representativo del debate nacional de inmigración y su impacto en las comunidades sub-urbanas de clase media.

Aunque el movimiento de los derechos de los inmigrantes también necesita formular mensajes simples y convincentes que reflejen las preocupaciones de una base amplia, nuestro reto es más formidable. En vez de exhortar a la gente a que utilicen a la ya vulnerable población como chivos expiatorios, necesitamos alentarlos a que piensen fuera de los actuales confines del debate. Tenemos que trabajar con conciencia y en colaboración para evitar caer en los viejos argumentos que no respaldan los derechos de todos los inmigrantes o que dividen a los inmigrantes basándose en su estatus legal o país de origen. Para poder hacer esto, el movimiento de los derechos de los inmigrantes necesita desarrollar estrategias que nos ayuden a reestructurar nuestros mensajes basándonos en un grupo de principios compartidos que defiendan los derechos de todas las personas. Tenemos que trabajar para defender y expandir los derechos humanos (que incluyen los derechos laborales, culturales, civiles, sociales, ambientales y económicos) para todos, sin importar la condición de inmigrantes, y que reconozca la igualdad y justicia racial como crítica para expandir un movimiento de derechos de los inmigrantes progresista. Necesitamos asegurar que la riqueza no debe determinar la habilidad de una persona para moverse entre fronteras y que, en una economía globalizada, el concepto de la "igualdad o movilidad" es clave para crear igualdad para los trabajadores. El movimiento de los derechos de los inmigrantes debe también defender el acceso total e igual a la educación y los beneficios públicos, y a otros derechos garantizados por la Constitución de los EU, la Declaración Universal de Derechos Humanos, y la ley internacional, para todos los inmigrantes. Finalmente, tenemos que continuar buscando políticas de coalición que liguen los retos que han enfrentado los inmigrantes a otros sectores, incluyendo participantes de los programas de bienestar público, trabajadores de bajos salarios, grupos que supervisan a la policía, grupos de reformas en las prisiones, y las comunidades de color.

Los mensajes y objetivos basados en estos principios se pueden formular y utilizar de numerosas maneras. Por ejemplo, al ofrecer un examen crítico de la reestructuración económica global y sus impactos en la migración, los grupos pueden llamar la atención hacia la migración como un asunto intrínsecamente relacionado a las desigualdades en la riqueza y el poder. De igual manera, podemos retar la estructuración de la migración como un problema de cumplimiento de la ley explicando cómo acercándonos a la inmigración exclusivamente como un asunto de fuerza, no es solamente inhumano, sino inefectivo porque falla en atender las causas básicas de la migración. Mientras continuamos procurando integrar nuestra lucha con la lucha por la justicia racial, el movimiento por los derechos de los inmigrantes debería también estar al frente de la creación de un movimiento en contra del racismo, y exhortando a los líderes de los derechos civiles a promover los derechos de los inmigrantes en su propio trabajo. Al analizar la inmigración como un problema laboral, podemos construir alianzas activas con el movimiento laboral, exponer cómo la ley de inmigración promueve las condiciones en las maquiladoras en donde se trabaja un número excesivo de horas por jornal insuficiente, y conectar nuestros esfuerzos con los movimientos que emergen a favor de los derechos de los trabajadores inmigrantes. Finalmente, no sólo debemos integrar activamente unenfoque de derechos humanos en nuestro propio trabajo, sino también promover alianzas con otros sectores que utilizan el enfoque de los derechos humanos como herramienta para analizar las condiciones en los Estados Unidos y lograr justicia racial, económica y social. Esto significa, crear alianzas con grupos centrados en asuntos como responsabilidad policíaca, justicia ambiental, los derechos laborales, los derechos civiles, y los derechos de la mujer. Fundamentalmente, estos principios son inseparables, y son cruciales para el desarrollo de un movimiento internacional contra el racismo, el cual está influenciado por la globalización, la migración y los cambios demográficos.

Sin embargo, el tratar de crear alianzas y desarrollar mensajes basados en estos principios básicos, no significa desentendernos de la discusión sobre las políticas y prácticas actuales. De hecho, comprometernos en los debates de política pública y amenazas legislativas es esencial para asegurar que los derechos de los inmigrantes no se comprometan aún más. Las estrategias enfocadas en la legislatura también pueden contribuir a la creación de movimientos y para empoderar a la comunidad inmigrante, y puede ser la base para establecer alianzas cruciales a largo plazo. Algunas medidas xenofóbicas recientes ya han catalizado movilizaciones formidables, en particular con las recientes restricciones a los no-ciudadanos exaltando las conexiones entre las luchas por los derechos de los inmigrantes y los movimientos por justicia racial y de derechos humanos. Como movimiento, tenemos el potencial de galvanizar esfuerzos significativos por los grupos comunitarios de inmigrantes y entidades mayores, como el movimiento laboral, y las instituciones de derechos civiles. Los inmigrantes, personas de color, y gente de la clase trabajadora unidos forman una mayoría en los Estados Unidos - y tienen el poder de cambiar la opinión pública y la política pública. Si podemos definir los derechos de los inmigrantes como un asunto de dignidad humana, igualdad económica, y justicia racial, entonces podemos comenzar a sentar las bases para transformar el debate de inmigración.


Notas Finales

1. Para ejemplos de casos positivos de organización intra-grupos, vea Julia Teresa Quiroz, Together in Our Differences: How Newcomers and Established Residents are Rebuilding America's Communities, (Washington DC: Foro Nacional de Inmigración, 1995).

2. Es precisamente en este punto que las organizaciones como la Federación por la Reforma Americana de Inmigración pueden basar sus estrategias. Vea FAIR, How to Survive Win the Immigration Debate, (Washington, DC: por el autor, 1997).

3. Una organización de cabildeo con base en DC, por ejemplo, tomó la posición explícita de que la "inmigración legal no es lo mismo que la inmigración ilegal" y aseveró que "el pueblo americano quiere que el gobierno federal tome acciones decisivas y efectivas para controlar la inmigración ilegal." National Inmigration Forum, "What's Wrong with the House Immigration Bill," noviembre de 1995.

4. Citas de Arturo Vargas, co-presidente de Taxpayers Against 187, de la conferencia "Beyond Proposition 187: Strategies for Community Change", Northeastern University, Boston, MA, 31 de marzo de 1995.

5. Leo Chavez, "Proposition 187: The Nationalist Response to the Transnationalist Challenge" (Ensayo presentado en Ernesto Galarza Public Policy Conference, Riverside, CA, enero de 1995).

6. Anti-Terrorism and Effective Death Penalty Act (AEDPA), principalmente responsable por estos cambios.

7. Donald Huddle, "The Net Costs of Immigration to California," Carrying Capacity Network, 4 de noviembre de 1993; Rafael Alarcón, Proposition 187: An Effective Measure to Deter Undocumented Migration to California? (San Francisco: Multicultural Education, Training, and Advocacy, octubre de 1994).

8. Michael Fix y Jeffrey S. Passel, Immigration and Immigrants: Setting the Record Straight (Washington DC: Urban Institute, 1994); y Passel, Clark, and Griego, How Much Do Immigrants Really Cost? (Washington, DC: Urban Institute, febrero, 1994). Estudio por George Vernez y Kevin F. MacCarthy sobre Rand Corporation que sugiere que ciertos grupos de inmigrantes benefician la economía más que otros, y que se debería utilizar un sistema de puntos para evaluar la contribución potencial de un inmigrante versus su costo.

9. En su testimonio ante un subcomité de la Cámara de Representantes sobre recursos humanos, los economistas Michael Fix y Jeffrey Passel refutaron los estudios que atribuyen los altos costos de la economía a los inmigrantes indocumentados argumentando que estos estudios han sido producidos por agencias gubernamentales interesadas en "recuperar" los costos de los inmigrantes y recibir compensación económica. Su análisis encontró que, aunque tales estudios varían en calidad, los resultados frecuentemente exageran los impactos de los inmigrantes de varias formas; sistemáticamente devalúan las contribuciones por los impuestos de los inmigrantes, exageran los costos por servicios de los inmigrantes, y exageran los impactos y costos del desplazamiento en los empleos. Más importante aún, Fix y Passel declararon que estos estudios inflan el tamaño de la población inmigrante, particularmente la población de inmigrantes indocumentados. Vea Fix and Passel, op. cit.

10. Algunos estudios se apartan del enfoque de la hoja de balance de los impuestos y los servicios tratando de distinguir el impacto fiscal de los inmigrantes (en términos de su uso de los recursos gubernamentales) de su impacto neto en la economía (o su impacto general en los salarios y productividad). Pero hasta estos informes, los cuales parecen tener conclusiones positivas sobre los inmigrantes, en ocasiones pueden funcionar en contra de los intereses a largo plazo del movimiento de los derechos de los inmigrantes. La Academia Nacional de Ciencias publicó un informe en 1997, que concluyó que la inmigración produce "beneficios económicos sustanciales para los Estados Unidos en general", pero no obstante, "reduce ligeramente los salarios y oportunidades de empleo de los trabajadores americanos que cuentan con pocas destrezas, incluyendo a los desertores de escuela superior." Este informe evaluó los costos "impuestos" por los inmigrantes, incluyendo la educación pública y los servicios sociales. Sus autores concluyeron que la mayoría de los americanos disfrutan de una economía más saludable debido a los beneficios de la inmigración, incluyendo un suministro mayor de empleos y resultando en precios más bajos para los consumidores.

11. Algunos centros de investigaciones y propaganda desarrollaron sus propios estudios para respaldar tales argumentos. Un estudio de la corporación Rand en 1997, por ejemplo, elogió los beneficios de los ejecutivos inmigrantes propuestos, que cambiarían el sistema de visas basados en la familia y a su vez desarrollarían un sistema de puntos para favorecer a los trabajadores con destrezas y bien educados. "How to Make Immigration Better for America: Favor Aliens with Job Skills," U.S. News and World Report, 29 de dic. de 1997-5 de enero de 1998.

12. Michael Lind, "Huddled Excesses," The New Republic, vol. 214 no. 14 (April 1, 1996): 6. De hecho, el período más restrictivo para la inmigración fue la Segunda Guerra Mundial cuando las condiciones durante los tiempos de guerra alteraron los patrenos usuales de migración. La economía de los EU aumentó por la inversión masiva gubernamental en la creación de empleos y aumentó la industria. El hecho de que los trabajadores de EU experimentaron grandes ganancias de ingresos en este período, tuvo que ver con las inversiones gubernamentales en la infraestructura doméstica, no con los niveles de inmigración.

13. David Stoll, "In Focus: The Immigration Debate," Foreign Policy in Focus (una publicación cibernética del Interhemispheric Resource Center y el Institute for Policy Studies), vol. 2, no. 31 (marzo 1997). http://www.fpif.org/briefs/vol2/v2n31imm.html. Estos argumentos repiten las demandas de los cultivadores quienes han hecho un llamado por un Programa Bracero revitalizado para traer legalmente a trabajadores temporales desde México hacia los Estados Unidos durante la temporada de cosecha. Algunos simpatizantes de los inmigrantes han argumentado que bajo dicho programa, a los trabajadores autorizados temporalmente se les otorgarían ciertos derechos debido a su entrada legal. Este argumento necesita cambiarse para exponer esa industria, y el interés de capital no provee derechos para ciertos migrantes, pero le permite a las empresas agrícolas a traer a los trabajadores desde y hacia México sin proveer para las necesidades sociales de la fuerza trabajadora.

14. Vea Lowell Sachs, "Treacherous Waters in Turbulent Times: Navigating the Recent Sea Change in U.S. Immigration Policy and Attitudes," Social Justice, vol. 23 no. 3 (Fall 1996): 129.

15. "The Price of Immigration: Can We Still Afford to Be a Nation of Immigrants? A View from the Perspectives of History and Economics," Atlantic Monthly, noviembre 1996.

Este artículo apareció (en Inglés) en Defending Immigrant Rights: An Activist Resource Kit, publicado por Political Research Associates, © 2002. Traducción: Maggie Merced.

Spanish translation of Immigrant Rights: Striving for Racial Justice, Economic Equality and Human Dignity was made possible by a generous grant from The Fledgling Fund.

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